
¿Qué es un audiómetro y para qué sirve?
Un audiómetro es un instrumento médico especializado diseñado para evaluar la capacidad auditiva de una persona mediante la emisión controlada de tonos a diferentes frecuencias e intensidades. Su función principal es determinar el umbral mínimo de sonido que un paciente puede percibir, lo que permite a los profesionales de la salud auditiva identificar la presencia, tipo y grado de una posible pérdida auditiva.
Este tipo de equipo es fundamental en consultorios de otorrinolaringología, clínicas de audiología, hospitales, centros de medicina del trabajo y programas de tamizaje auditivo neonatal o escolar. Su uso no se limita al diagnóstico clínico individual; también es indispensable en evaluaciones ocupacionales, donde se requiere monitorear la salud auditiva de trabajadores expuestos a ruido industrial de forma periódica, conforme a las normativas mexicanas de seguridad laboral.
Existen distintos niveles de complejidad en estos equipos, desde audiómetros de tamizaje básicos hasta modelos de diagnóstico avanzado como el audiómetro de diagnóstico portátil AVX-260 de Amplivox, que incorporan funciones adicionales como audiometría por vía ósea, pruebas de habla, enmascaramiento y pruebas especiales, permitiendo diagnósticos mucho más completos y precisos.
¿Cómo funciona un audiómetro?
El funcionamiento de un audiómetro se basa en la emisión de estímulos sonoros calibrados a través de audífonos, vibradores óseos o altavoces (en el caso de la audiometría en campo libre), mientras el paciente indica si logra percibir o no cada sonido. El operador controla la frecuencia (medida en Hertz) y la intensidad (medida en decibeles) de cada tono emitido, registrando la respuesta del paciente en tiempo real.
En los equipos de diagnóstico avanzado, el proceso incluye múltiples modalidades de prueba. La vía aérea evalúa el trayecto completo del sonido, desde el oído externo hasta la corteza auditiva, utilizando audífonos convencionales. La vía ósea, en cambio, omite el oído externo y medio al transmitir vibraciones directamente al hueso craneal, lo que permite diferenciar entre pérdidas auditivas conductivas y neurosensoriales. Adicionalmente, funciones como el enmascaramiento evitan que el oído no evaluado interfiera en los resultados, mientras que las pruebas especiales como Stenger y ABLB (Alternate Binaural Loudness Balance) ayudan a detectar simulación auditiva o evaluar la percepción de sonoridad entre ambos oídos.
Los audiómetros modernos, como el modelo AVX-260, también incorporan funciones de comunicación talk over y talk back, que permiten al operador hablar con el paciente durante la prueba y viceversa, facilitando instrucciones claras y una experiencia de evaluación más cómoda. Además, la posibilidad de almacenar resultados digitalmente y transferirlos a sistemas como NOAH u OtoAccess® agiliza la integración con el expediente clínico electrónico del paciente.
¿Qué mide un audiómetro?
Un audiómetro mide principalmente el umbral auditivo, es decir, el nivel mínimo de intensidad sonora que una persona puede detectar en distintas frecuencias, generalmente entre 250 Hz y 8000 Hz. Esta medición se realiza tanto para la vía aérea como para la vía ósea, lo que permite construir un perfil auditivo detallado de cada oído por separado.
Adicionalmente, los equipos de diagnóstico avanzado pueden medir el Umbral de Confort Auditivo (UCL, por sus siglas en inglés) y el Nivel de Malestar Auditivo (ULL), parámetros clave para la adaptación de auxiliares auditivos y para determinar el rango dinámico de audición de un paciente. También se evalúa la discriminación del habla mediante pruebas de reconocimiento de palabras, ya sea con voz en vivo o grabaciones estandarizadas, lo cual complementa la información tonal pura con datos sobre la capacidad funcional de comunicación del paciente.
Las pruebas especiales, como Stenger y ABLB, amplían aún más el alcance diagnóstico. La prueba de Stenger es especialmente útil para detectar hipoacusia unilateral simulada o exagerada, mientras que la prueba ABLB permite evaluar el fenómeno de reclutamiento, asociado frecuentemente con lesiones cocleares. En conjunto, estas mediciones ofrecen una visión integral del estado auditivo del paciente, mucho más allá de un simple umbral tonal.
¿Cómo se leen los resultados de una audiometría?
Los resultados de una audiometría se representan gráficamente en un audiograma, una gráfica cartesiana donde el eje horizontal indica la frecuencia en Hertz (de agudo a grave) y el eje vertical representa la intensidad en decibeles (de menor a mayor pérdida auditiva, de arriba hacia abajo). Cada oído se grafica con símbolos distintos: generalmente círculos rojos para el oído derecho y equis azules para el oído izquierdo, tanto para vía aérea como vía ósea (esta última con símbolos angulares).
La interpretación clínica se basa en la ubicación de los puntos dentro de rangos establecidos: audición normal (0-20 dB), pérdida leve (21-40 dB), moderada (41-60 dB), severa (61-80 dB) y profunda (más de 80 dB). Además, la relación entre los resultados de vía aérea y vía ósea permite clasificar el tipo de pérdida auditiva. Si ambas vías muestran valores similares y alterados, se trata de una pérdida neurosensorial; si existe una brecha significativa entre ellas (gap óseo-aéreo), se sospecha de una pérdida conductiva; y si ambos componentes están presentes, se habla de una pérdida mixta.
Es fundamental que esta interpretación sea realizada por un profesional capacitado, ya que factores como el enmascaramiento inadecuado, la calibración del equipo o la colaboración del paciente pueden influir en los resultados. Contar con un audiómetro de diagnóstico confiable y correctamente calibrado, como el AVX-260, es esencial para garantizar la precisión de estas mediciones y, en consecuencia, la calidad del diagnóstico y del plan de tratamiento posterior.
La importancia de contar con equipo de diagnóstico confiable
Precisión clínica para diagnósticos certeros
La confiabilidad de un audiómetro impacta directamente en la calidad del diagnóstico. Equipos con funciones completas —vía aérea, vía ósea, enmascaramiento y pruebas especiales— permiten a los especialistas emitir diagnósticos más precisos, reduciendo la necesidad de repetir estudios o derivar al paciente a otro centro.
Integración con expedientes médicos electrónicos
La capacidad de exportar resultados a sistemas como NOAH u OtoAccess® facilita el seguimiento longitudinal del paciente, mejora la trazabilidad clínica y optimiza los flujos de trabajo administrativos en clínicas y hospitales.
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